martes, 2 de octubre de 2007

El paraíso de los políticos

Por: Marco Antonio Valencia


“La política es el paraíso de los charlatanes”, decía Bernard Shaw, y viendo lo que ocurre a menos de un mes de nuestras elecciones populares para políticos de mando medio en nuestro país, se confirma la frase.
Casi podríamos preguntar ¿qué mentiras quieres y te diré porqué políticos tienes qué votar?, o incluso, ¿de qué color quieres la risa y te diré cuál partido tiene los mejores cómicos? Por que sí, entre mentira y mentirita, entre charla y charlatanería, pues a uno le da risa de escuchar a tantos melodramáticos en tarima, a tantos profetas díscolos, a tantos opinadores desenfrenados, a tantos terroristas de la lengua, a tantos historiadores de la mentira, a tantos mesiánicos… a tanto envanecido, payaso, presuntuoso y gente que se cree dueña de la verdad y la fe única. (¿Habrá excepciones a la regla? Espero que si)
Cuando algunos políticos se suben a una tarima -es fácil-, con tantos aplausos y vivas juntos, que se les suba el ego a la cabeza y comiencen a decir exabruptos, tergiversaciones, frivolidades y sandeces varias. Eso le puede pasar a cualquiera, porque nada más traidor que un ego bien alimentado. (La política primero alimenta el ego y luego los bolsillos, después la vanidad y posteriormente una página en la historia. Y hay que decir, que hay páginas vergonzantes para traidores del pueblo y otras para dirigentes dignos y serios).
En época de elecciones, como en las eliminatorias mundialistas de fútbol, el espectáculo conlleva alborotos, palabras necias, arbitrariedades, falta de cordura y especulaciones que solo producen risa. Al final, quedan en el campo un montón de perdedores con la lengua afuera de tanto desafuero, y como siempre, todos a casa porque aquí no ha pasado nada.
A muchos electores no les disgusta que sus candidatos mientan porque en realidad allí esta lo divertido de unas elecciones (ver charlatanes en vivo nos hace olvidar el dolor de la patria, el hambre que nos ronda, y nos adormece la conciencia como la tele o el fútbol, y a veces es gratis). Mucha gente ya sabe que votar y elegir a uno o a otro da igual, que de poco o nada sirve (en nuestra democracia manipulada) que un partido u otro este en el poder, que todos los políticos y partidos terminan engañándonos igual, que los políticos son siempre los mismos con las mismas, que ya no vale el desencanto. Por eso, ante tanta charlatanería, vanidad y ego juntos, mejor ríase de la seriedad con la que muchos candidatos nos hablan. Tal vez sea el único beneficio que nos dejan unas elecciones.