jueves, 17 de mayo de 2007

POLÍTICA VIRTUAL

Los partidos en Internet

Eduardo Posada Carbó. Columnista de EL TIEMPO.

MAYO 17 DE 2007

Lo que revelan los portales electrónicos de los partidos es bastante sugerente.

Si juzgáramos la modernización de los principales partidos políticos en Colombia por sus portales electrónicos, la delantera la llevaría el Polo Democrático Alternativo, PDA (www.polodemocratico.net). Le seguirían a cierta distancia los partidos Conservador, PC (www.partidoconservador.org) y Liberal, PL (www.partidoliberal.org.co), y bien rezagados, Cambio Radical, CR (www.partidocambioradical.com) y el partido de la U (www.partidodelau.com).

Los invito a navegar. Comparen sus páginas de inicio. La del PDA contiene abundantes noticias -con sesgo partidista, como todo partido- sobre temas de actualidad. Incluye declaraciones de sus líderes. Divulga denuncias. Informa sobre debates de sus congresistas. El formato es ágil, de fácil consulta. También lo es la del PC, pero dedicada casi toda a mecánicas electorales. La del PL publica comunicados con posiciones del partido y reproduce algunos artículos de prensa. La del de la U se limita a un par de noticias. Y la de CR, tras abrir con un cántico partidista, anuncia: "Elecciones 2007. Inscriba su cédula...", y remite a resoluciones de la Registraduría.

Se dirá que la definición de los partidos políticos en democracia es ser organizaciones electorales para ganar el poder. De acuerdo: no son foros académicos. Pero los partidos modernos, además de conquistar votos -y para conquistarlos-, se preocupan por articular ideas y ofrecer propuestas concretas frente a diversos problemas. Imaginemos, por ejemplo, a jóvenes educados en la era del computador, con inquietudes políticas, en búsqueda de orientación, deseosos de dar con un partido que motive su entusiasmo.

Volvamos a navegar, esta vez más allá de las páginas de inicio. En el portal del PDA, ese grupo de jóvenes tendría acceso a una amplia base documental, que incluye montones de información sobre su último congreso. Podrían hacer un clic en 'Lucho informa' para enterarse de las tareas de la máxima figura del PDA en un cargo gubernamental, la Alcaldía de Bogotá. Si residen en el exterior (hay unos 4 millones de colombianos afuera), se interesarían de pronto en el trabajo 'internacional' del partido.

Los portales del PC y el PL también ofrecen un volumen significativo de documentos para poder apreciar su perfil, mas no los encontrarían tan completos. En el del PC, esos jóvenes quedarían quizá sorprendidos por el activismo que refleja su sección 'Nuevas generaciones', y, con más curiosidad, se interesarían por mirar la 'Biblioteca' conservadora. Se desilusionarían, sin embargo, con la vaguedad general de las "posiciones del partido", sin mayores referencias a las políticas concretas del Gobierno del que forman parte. En el portal liberal podrían identificar el papel opositor del partido, indagar sobre su historia, sus noticias en los medios, e informarse sobre el III Congreso. Pero no les parecería de tan fácil navegación.

El contraste con los portales de CR y la U es muy marcado. Hay en el de la U dos artículos de sus congresistas y alguna información sobre "foros ideológicos", pero la escasez documental es voluminosa. Un intento de conocer su 'ideología' los remitiría a la sección 'Políticas': ¡"Sitio en construcción"! El de CR les informaría sobre su "plataforma ideológica" y sobre un número de proyectos legislativos de su iniciativa. Sin embargo, en uno y en otro tendrían dificultades para identificar que estos partidos forman parte de la coalición gubernamental. (Por lo menos, deberían tener un link con el portal de la Presidencia: www.presidencia.gov.co).

Hay otras formas de medir la modernización de los partidos, más sofisticadas que el examen rudimentario aquí expuesto. Este ejercicio no sirve de vaticinio electoral. Ni los votantes se comportan siempre en la forma racional del grupo de jóvenes aquí imaginado. Pero lo que revelan los portales de los partidos en Internet es tal vez más sugerente de lo que sospechamos.

Eduardo Posada Carbó